La marca busca transmitir la idea de lo humano como algo intrínsecamente natural. Inspirado en los tejidos mapuches, que a través de sus complejos patrones y símbolos hacen referencia a la conexión profunda entre el ser humano y la naturaleza, se pretende resaltar cómo la vida, el ciclo y el espíritu humano están en armonía con su entorno. El uso de la palabra kuna, que en la lengua mapuche alude a la naturaleza, refuerza esta conexión, sugiriendo que nuestra existencia está estrechamente vinculada con el mundo natural que nos rodea. Al integrar estos elementos simbólicos, el diseño no solo rinde homenaje a las tradiciones ancestrales, sino que también invita a reflexionar sobre la identidad humana como parte de un ecosistema mayor, promoviendo una conciencia sobre la importancia de nuestra relación con la naturaleza.